Después de años de veranos interminables en su emblemática mansión de Punta del Este, finalmente vendida, Marcelo Tinelli cambió el mapa del descanso top y se mudó a Nordelta. ¿El giro inesperado? Le alquiló su casa por dos meses a Pampita, en una operación exprés que mezcla glamour, números millonarios y un pequeño (pero sabroso) conflicto doméstico.
Por Redaccion
Hasta hace apenas unos días, el conductor venía zafando del calor porteño gracias a una casa en Nordelta que le prestaba un abogado amigo. Pero el préstamo llegó a su fin y Tinelli tuvo que reordenar fichas. Con la casa disponible, apareció Pampita y el acuerdo se cerró rápido: alquiler temporario, perfil bajo y vecinos felices.
Claro que no todo fue tan simple. Como toda mudanza premium, hubo un foco de conflicto digno de comedia: Pampita quería dejar cerrado con llave el dormitorio principal y el vestidor. Tinelli, más relajado, no veía la necesidad de tanto candado. Tras idas y vueltas, café mediante, hubo acuerdo salomónico: el dormitorio queda abierto y solo el vestidor permanece bajo llave. Paz sellada.
Pero el plan de Pampita va más allá del verano. Según trascendió, tiene en mente vender la propiedad, ya que considera que los gastos fijos son demasiado elevados. La casa, valuada en 4 millones de dólares, ya fue tasada y no se descarta que salga pronto al mercado.
Así, mientras Tinelli cerró definitivamente el capítulo esteño y Pampita disfruta del verano en Punta del Este junto a Martín Pepa, la farándula suma un nuevo capítulo donde las llaves —literalmente— fueron protagonistas. Porque en el mundo del espectáculo, incluso los vestidores tienen cláusulas.
Cuando nadie lo esperaba, o cuando muchos ya lo intuían, el actor volvió a poner el corazón en la calle. Literal. El actor decidió apostar fuerte para reconquistar a su ex y lo hizo con un gesto tan romántico como explosivo: un pasacalle con un mensaje sin vueltas que rápidamente se convirtió en tema central del mundo del espectáculo.
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