Interés general
08/10/2026

CANCER DE MAMA: VEINTE AÑOS DESPUES, EL MENSAJE SIGUE SIENDO EL MISMO, NO POSTERGUES TU CONTROL

De las primeras campañas del lazo rosa a los números actuales en Argentina.

Una historia de comunicación, prevención y mujeres que entendieron que hablar de cáncer de mama también podía salvar vidas.

Por Gabriela Guerrero Marthineitz

Hay temas que una puede contar desde la información y hay otros que, además, puede contar desde la experiencia.


El cáncer de mama es uno de ellos.


Durante muchos años trabajé junto a Estée Lauder Companies Argentina en las campañas de concientización sobre el cáncer de mama.

Eran otros tiempos.

Había que hablar de una enfermedad que todavía estaba rodeada de miedo, silencio y cierta incomodidad.


Había que conseguir que las mujeres hablaran de sus controles, que entendieran la importancia de la detección temprana y que una palabra como “MAMOGRAFÍA” dejara de ser algo que se postergaba indefinidamente.


Por eso, cuando llega octubre y vuelven las cintas rosas, los edificios iluminados, las campañas y los mensajes, pienso cuánto cambió en estos años.


Pero también pienso cuánto falta.


Porque el cáncer de mama sigue siendo el cáncer más frecuente entre las mujeres argentinas.


Según las estimaciones de Globocan/IARC correspondientes a 2024, en Argentina se produjeron 20.750 nuevos casos de cáncer de mama.

Es el tumor con mayor incidencia considerando todos los tipos de cáncer en el país.


Y hay otro número que obliga a detenerse: durante 2024 se registraron 5.912 muertes por cáncer de mama entre las mujeres argentinas.

La enfermedad representa el 19,4% de todas las defunciones femeninas por cáncer.


Pero no todos los números son malas noticias.


Entre 2014 y 2024, la tasa estandarizada de mortalidad por cáncer de mama descendió un 14%, pasó de 17,76 a 15,36 muertes cada 100.000 mujeres, con una reducción promedio de 1,7% anual.


Es decir: estamos mejor que hace diez años.


La medicina avanzó.

Los tratamientos mejoraron.

El diagnóstico es más preciso.

La tecnología también.


Pero hay algo que sigue dependiendo, en buena medida, de nosotras: no llegar tarde.


Una fotografía que cuenta una historia


Hay una fotografía que para mí resume una parte fundamental de esta historia.


Es del 13 de mayo de 1993, en la Casa Blanca.


En ella aparecen tres mujeres: Alexandra Penney, entonces editora de SELF Magazine; Evelyn Lauder, de Estée Lauder Companies; y Hillary Rodham Clinton, primera dama de los Estados Unidos.


La documentación de la Clinton Presidential Library registra que ese día Hillary Clinton recibió a Alexandra Penney y a Evelyn Lauder en el Diplomatic Reception Room de la Casa Blanca. También registra la entrega de un lazo rosa y 200.000 firmas relacionadas con el cáncer de mama.


La historia detrás de esa imagen es enorme.


En 1992, Evelyn Lauder y Alexandra Penney habían impulsado el Pink Ribbon, que terminaría convirtiéndose en el símbolo mundial de la concientización sobre el cáncer de mama.


Una cinta rosa


Un símbolo sencillo.


Pero detrás de esa cinta había una estrategia de comunicación extraordinariamente poderosa: hacer visible aquello de lo que muchas mujeres todavía tenían miedo de hablar.


Y esa idea recorrió el mundo.


También llegó a la Argentina.


Cuando el rosa empezó a iluminar Buenos Aires


En nuestro país, las campañas de Estée Lauder fueron creciendo año tras año.


Se repartían cintas rosas y material informativo, se promovían controles, se buscaban espacios en los medios, se convocaba a figuras públicas y se iluminaban edificios y monumentos de color rosa.


La imagen era poderosa: lugares emblemáticos de la Argentina teñidos de rosa durante una noche para llamar la atención sobre una enfermedad que afectaba a miles de mujeres.


La campaña tuvo además el apoyo de organismos públicos y, con los años, sumó acciones destinadas a recaudar fondos para prevención, investigación y atención.


En 2013, por ejemplo, Estée Lauder iluminó el Museo del Bicentenario y tuvo como Embajadora de la Cinta Rosa a Eleonora Wexler.

La documentación de aquella campaña también registra la participación de otras figuras públicas.


Antes habían sido parte de estas acciones Verónica Varano y Guillermo Francella, y en 2012 la Embajadora de la Cinta Rosa fue Julieta Prandi.

También participaron figuras como Soledad Silveyra, Mercedes Morán y otras personalidades de la cultura y el espectáculo.


¿Por qué involucrar celebrities?


Porque la comunicación tiene una enorme capacidad para hacer que un mensaje llegue a personas que quizás no escucharían una conferencia médica.


Una actriz, un conductor, una cantante o una personalidad querida podía decirle a millones de mujeres algo muy sencillo:


“No te olvides de vos.”

“La detección temprana, salva vidas”


De la campaña a una ley


Hay otro capítulo de esta historia que para mí es fundamental.


El 23 de junio de 2010, el Congreso de la Nación sancionó la Ley 26.606, que instituyó octubre como Mes Nacional de Concientización sobre el Cáncer de Mama. La ley estableció además que durante ese mes se desarrollaran actividades públicas de educación y concientización orientadas a la prevención.


Es decir: aquello que durante años había sido impulsado desde campañas, organizaciones, empresas, medios y profesionales de la salud pasó también a tener un reconocimiento formal dentro de una política pública nacional.


Y yo tuve la oportunidad de vivir una parte de esa historia desde adentro.


Hicimos prensa.

Hicimos campañas.

Difundimos información.

Promovimos mamografías gratuitas.

Repartimos cintas rosas.

Buscamos madrinas y embajadores.

Iluminamos edificios.

Llevamos el mensaje a los medios y al Honorable Senado de la Nación Argentina


Y utilizamos todas las herramientas que teníamos para conseguir algo que parece sencillo, pero que no siempre lo es:


que una mujer se ocupe de su propia salud.


¿Nos estamos controlando?


Esta es quizás la pregunta más incómoda.


La última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo con información específica publicada sobre mamografía mostró que, entre las mujeres de 50 a 70 años, alrededor del 66% se había realizado una mamografía en los dos años anteriores.


Eso significa que aproximadamente una de cada tres no lo había hecho.


Y las desigualdades eran muy marcadas: el porcentaje era mayor entre quienes tenían obra social o prepaga que entre quienes contaban exclusivamente con cobertura pública.


Por eso hablar de prevención no significa simplemente decirle a una mujer: “Andá a hacerte una mamografía”.


También significa preguntarnos si puede conseguir un turno, si tiene acceso a un mamógrafo, si puede trasladarse, si puede ausentarse de su trabajo, si conoce los controles que corresponden a su edad y si tiene la información necesaria.


La pandemia agregó otra dificultad.


Durante 2020, la participación en los programas de tamizaje de cáncer de mama del sistema público cayó fuertemente respecto de 2019.

Y aunque posteriormente comenzó la recuperación, quedó claro que el acceso a los controles no es una cuestión menor.


La buena noticia: detectar temprano cambia todo


El Instituto Nacional del Cáncer señala que la detección precoz en estadios iniciales permite alcanzar tasas de curación superiores al 90%.


Y hay algo fundamental: el cáncer de mama puede desarrollarse sin síntomas.

Por eso no hay que esperar a sentir un bulto.

La mamografía puede detectar lesiones cuando todavía son pequeñas y no palpables.


Actualmente, para mujeres de 50 a 69 años, sin síntomas y con riesgo promedio, el Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama recomienda realizar una mamografía cada uno o dos años.

Para quienes están fuera de ese rango, o tienen antecedentes personales o familiares, la indicación debe individualizarse con el equipo de salud.

Y hay otra razón para no confiarse: alrededor del 75% de las mujeres diagnosticadas cada año en Argentina no presentan un factor de riesgo conocido de importancia.


Por eso el control es para todas.


El mensaje sigue siendo el mismo


Después de tantos años de campañas, de cintas rosas, de edificios iluminados, de celebridades hablando, de información y de avances médicos, hay algo que no cambió.


El cáncer de mama no espera a octubre.

No espera a que terminemos con el trabajo.

No espera a que crezcan los chicos.

No espera a que resolvamos nuestras obligaciones.

Y muchas veces tampoco avisa.


Por eso, si hace tiempo que no te controlás, consultá con tu médico y averiguá qué estudios corresponden en tu caso, según tu edad, tus antecedentes y tus factores de riesgo.


No se trata de vivir con miedo.

Se trata de ocuparse.


Porque aquella pequeña cinta rosa que Evelyn Lauder y Alexandra Penney llevaron hasta la Casa Blanca hace más de treinta años terminó convirtiéndose en un símbolo mundial.


Y quizás ese sea el verdadero sentido de una campaña de comunicación:

que una imagen, una palabra o una historia consiga que alguien haga algo.

En este caso, algo tan simple e importante como pedir un turno.

Después de veinte años, mi mensaje sigue siendo el mismo: no postergues tu salud.


Un control puede cambiar una historia.

Y te reitero: “LA DETECCIÓN TEMPRANA, SALVA VIDAS”

Pedí un turno, estás a tiempo.


Hasta la próxima!

La Señora del Lujo Silencioso

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