Espectáculos
21/04/2026

CENA DE PODER, ESTETICA AUSENTE: CUANDO EL DINERO NO COMPRA ELEGANCIA

La noche del lunes se realizó la cena anual de CIPPEC en el Centro de Convenciones de la Ciudad de Buenos Aires. El evento reunió a más de mil referentes de la política, el empresariado, la academia, el sindicalismo y los medios, consolidándose una vez más como uno de los encuentros más influyentes del calendario institucional argentino.

Por Gabriela Guerrero Marthineitz

No es una gala social.

No es una fiesta.

No es una alfombra roja frívola.

Es un encuentro de poder.

Un espacio donde se conversa sobre el país, pero también donde, inevitablemente,

se comunica desde la imagen.

Y este año, la imagen dejó mucho que desear.


Porque más allá de la lluvia, que claramente complico, lo que se vio en muchas asistentes fue algo más profundo: desprolijidad, improvisación, ausencia de criterio estético y, en algunos casos, directamente mal gusto.

Y aparece entonces una pregunta interesante:

¿Por qué mujeres que tienen recursos, acceso, poder adquisitivo y posibilidades reales de asesoramiento no logran construir una imagen acorde al contexto?

Hay varias respuestas posibles.

Porque no saben

La primera razón es simple: el dinero no garantiza educación estética.

La elegancia es una construcción cultural, no económica.

Podés comprar ropa cara y aun así elegir mal:

  1. cortes incorrectos
  2. telas inapropiadas
  3. largos equivocados
  4. peinados descuidados

La elegancia no está en el precio, está en el criterio.

Y el criterio no se improvisa.



Porque no pueden (aunque tengan dinero)

Muchas mujeres con posiciones ejecutivas o políticas viven agendas extremadamente exigentes, viajan, trabajan, toman decisiones, sostienen estructuras.

Pero esa explicación tiene un límite.

Porque la elegancia no exige tiempo infinito.

Exige coherencia.

Un buen traje oscuro, un pantalón impecable, un vestido sobrio, prolijidad en el peinado, un calzado acorde y un buen modelo de bolso de noche.

Nada más.

El lujo silencioso justamente se apoya en eso: menos esfuerzo, más precisión.

Porque no les importa

Y esta es, quizás sea, la razón más incómoda.

Durante años, ciertos espacios de poder consideraron que la estética era superficial, que ocuparse de la imagen restaba seriedad.

Pero hoy sabemos que eso ya no es así.

La imagen comunica.

La imagen construye autoridad.

La imagen también es lenguaje político.

No se trata de frivolidad.

Se trata de representación.

Te muestro en fotos alguna de las peores, sin palabras…

Había más pero para muestra solo basta un botón y aquí te dejo varios!


Cuando sí funciona

También hubo mujeres bien vestidas, con criterio y respetando el protocolo que exige una cena empresarial de este nivel.

María Eugenia Talerico, ex funcionaria nacional y fundadora del partido Potencia, se destacó con un look adecuado, elegante y con criterio.

Sin excesos, sin estridencias, respetando el contexto y entendiendo algo fundamental: una cena de este nivel no exige protagonismo, exige precisión.


Por ejemplo, Flavia Royón, senadora por Salta, que apareció con un look elegante, aunque algo más sexy de lo que, personalmente, considero apropiado para un evento empresarial, porque no es lo mismo una gala social que una cena institucional.

Incluso dentro de la elegancia, el contexto manda

También se vio muy bien a Dora Sánchez, esposa de Martín Cabrales.

Apostó al smoking, una elección que rara vez falla en este tipo de eventos.

Clásico, elegante y perfectamente alineado con el protocolo de una cena empresarial de alto nivel.

El smoking femenino, cuando está bien ejecutado, transmite autoridad y sofisticación sin esfuerzo.


En el caso de Cristina Pérez, estuvo correcta, aunque podría haber estado mejor.

Ella suele destacarse por un estilo delicado, elegante y muy cuidado, pero esta vez dio la sensación de que algo faltaba. No fue un error, pero tampoco fue memorable y cuando alguien tiene un estándar alto, la expectativa también sube.


Porque en estos eventos, la diferencia entre estar bien y destacarse está en los detalles.

El verdadero lujo

La cena anual de CIPPEC volvió a mostrar algo que La Señora del Lujo Silencioso repite siempre:

El lujo no es el dinero.

El lujo es el criterio.

Porque se puede tener poder, recursos y acceso…

y aun así, verse desprolija.

Y también se puede tener menos…

y transmitir elegancia.

El verdadero lujo nunca grita.

Pero cuando falta, se nota.


Hasta la próxima

La Señora del Lujo Silencioso


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